Je suis l'Empire à la fin de la décadence
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creativemorningsbogota:

Salirse de la raya
Este mes le tocó el turno al color. Lo primero, creo que como a muchos, que se me viene a la mente con este tema es cuando de pequeños nos decían «no pinten por fuera de la raya»; como si al color se le pudieran poner límites. 
Al llegar al lugar de la charla, lo primero que me encuentro es con una larga fila. Me ubico rápidamente en la misma. Pienso en el color; hasta ese momento todo y todos parecíamos estar en tonos grises. Unos rayos de sol atravesaron las nubes, y sus longitudes de onda me hicieron caer en cuenta de todo el color que tenía la escena.

Subo la mirada para ver como el hombre que estaba delante de mí abría los brazos. A lo lejos venía su novia, quien sonriendo y también con los brazos abiertos se apresuró a darle un beso y un abrazo. El amor también tiene color. El hombre le dijo «Te llamé y no me contestaste; ninguno de los tres celulares que tienes te sirve»; ella sonrió y lo desarmó dándole otro beso.
Mientras tanto, yo guardaba la leve esperanza de poder conseguir una silla en el auditorio. Al ingresar nos dieron el «icebreakertag», el cual tenía, en esta ocasión, la pregunta «¿De qué color te levantaste hoy?» Saboreé unos momentos la misma y finalmente escribí «¿Cuál me quiere poner?…pínteme». Creo que a veces eso es bueno, dejar que las otras personas nos coloreen, claro está, estableciendo ciertos límites. 

El auditorio estaba a reventar y no tuve otra opción que sentarme, en uno de los costados, contra la pared. Como suelo hacerlo, le pregunté a la mujer que se sentó a mí lado cuál había sido su respuesta, me respondió «me levanté de todos los colores» y con cara de cansancio y preocupación terminó la frase diciendo «es que tengo mil cosas en la cabeza». Me quedé pensando sobre esas «cosas» que la podían estar agobiando, y preferí dejarla tranquila.
El diseñador gráfico y cineasta, Manuel Cañibe, comenzó su charla. Inmediatamente ésta fue diferente a las demás, por el color de su acento mexicano y palabras divertidas como «chingado y gueyes» Manuel comenzó presentando su taller «Éramos tantos»; nombre que, en sus propias palabras, «está vinculado a la nostalgia y al pasado». El punto de partida del mismo fue responder a la pregunta «¿Cómo vivir de y disfrutar al mismo tiempo lo que se hace?». Según él, el DF es una ciudad que lo puede devorar a uno fácilmente. Al mismo tiempo «Éramos tantos» pretende mostrar la amalgama de cosas que Manuel y su hermano son. 

La familia siempre juega un papel importante en nuestras vidas profesionales, y para los hermanos Cañibe, el hecho de que su papá fuera un coleccionista empedernido de todo tipo de objetos fue, de cierta forma, uno de los factores que definió su camino. 
En el siguiente segmento de la charla, Manuel expuso la importancia que juegan los colores en la cultura Mexicana y como estos colaboran con la diferenciación. Respecto a esto y a una foto de la fachada de una casa en Guanajuato dijo «En Europa no eran capaces de concebir cómo chingados se le ocurre pintar a alguien una casa de morado»
Cañibe continuó mostrando diversas fotografías de cómo el color y los elementos «vintage» hacen parte de una cultura mexicana, la cual está orgullosa de mostrar sus raíces; actitud que se presenta actualmente como tendencia en varios países.
Indicó que en un principio su apuesta empresarial «comenzó tímidamente con la computadora y los pinches filtros del photoshop», y que algo que siempre lo ha entusiasmado del diseño es «la inmediatez que éste tiene para poder plasmar algo.Debemos explorar un posible territorio, donde uno va a probar su propio estilo»
 Creo que no alcanzamos a darnos cuenta del gran papel que juega el color en nuestras vidas, y de cómo éste, inconsciente o conscientemente, afecta nuestro cerebro. Los colores tienen la facultad de, valga la redundancia, darle color a nuestras emociones y percepciones.
No importa cuál sea el escenario, debemos intentar colorearlo, con nuestro propio estilo, sin cohibirnos por ningún tipo de raya o límite. Ojalá todos tuviéramos rasgos de una persona sinestésica, para, por ejemplo, percibir y saborear colores al escuchar música y/o cualquier tipo de sonido.


Le damos las gracias a todos los patrocinadores y colaboradores que hicieron posible esta versión del capítulo de CreativeMornings/Bogotá, a LCI Bogotá por su incondicional apoyo, y a sus estudiantes de gastronomía por tan delicioso desayuno; a Casa Labloom por abrirnos las puertas de sus instalaciones para el evento, y a SocialColectivo y su equipo de colaboradores quienes siempre están pendientes de que nada falle.
Los esperamos para la charla del siguiente mes y deseamos que la comunidad de CreativeMornings/Bogotá continúe creciendo y participando activamente en todos nuestros eventos.

Juan Manuel Rodríguez B.
Jma.rodríguez@gmail.com
Fotos por Beto Durán

creativemorningsbogota:

Salirse de la raya

Este mes le tocó el turno al color. Lo primero, creo que como a muchos, que se me viene a la mente con este tema es cuando de pequeños nos decían «no pinten por fuera de la raya»; como si al color se le pudieran poner límites.

Al llegar al lugar de la charla, lo primero que me encuentro es con una larga fila. Me ubico rápidamente en la misma. Pienso en el color; hasta ese momento todo y todos parecíamos estar en tonos grises. Unos rayos de sol atravesaron las nubes, y sus longitudes de onda me hicieron caer en cuenta de todo el color que tenía la escena.

Subo la mirada para ver como el hombre que estaba delante de mí abría los brazos. A lo lejos venía su novia, quien sonriendo y también con los brazos abiertos se apresuró a darle un beso y un abrazo. El amor también tiene color. El hombre le dijo «Te llamé y no me contestaste; ninguno de los tres celulares que tienes te sirve»; ella sonrió y lo desarmó dándole otro beso.

Mientras tanto, yo guardaba la leve esperanza de poder conseguir una silla en el auditorio. Al ingresar nos dieron el «icebreakertag», el cual tenía, en esta ocasión, la pregunta «¿De qué color te levantaste hoy?» Saboreé unos momentos la misma y finalmente escribí «¿Cuál me quiere poner?…pínteme». Creo que a veces eso es bueno, dejar que las otras personas nos coloreen, claro está, estableciendo ciertos límites.

El auditorio estaba a reventar y no tuve otra opción que sentarme, en uno de los costados, contra la pared. Como suelo hacerlo, le pregunté a la mujer que se sentó a mí lado cuál había sido su respuesta, me respondió «me levanté de todos los colores» y con cara de cansancio y preocupación terminó la frase diciendo «es que tengo mil cosas en la cabeza». Me quedé pensando sobre esas «cosas» que la podían estar agobiando, y preferí dejarla tranquila.

El diseñador gráfico y cineasta, Manuel Cañibe, comenzó su charla. Inmediatamente ésta fue diferente a las demás, por el color de su acento mexicano y palabras divertidas como «chingado y gueyes» Manuel comenzó presentando su taller «Éramos tantos»; nombre que, en sus propias palabras, «está vinculado a la nostalgia y al pasado». El punto de partida del mismo fue responder a la pregunta «¿Cómo vivir de y disfrutar al mismo tiempo lo que se hace?». Según él, el DF es una ciudad que lo puede devorar a uno fácilmente. Al mismo tiempo «Éramos tantos» pretende mostrar la amalgama de cosas que Manuel y su hermano son.

La familia siempre juega un papel importante en nuestras vidas profesionales, y para los hermanos Cañibe, el hecho de que su papá fuera un coleccionista empedernido de todo tipo de objetos fue, de cierta forma, uno de los factores que definió su camino.

En el siguiente segmento de la charla, Manuel expuso la importancia que juegan los colores en la cultura Mexicana y como estos colaboran con la diferenciación. Respecto a esto y a una foto de la fachada de una casa en Guanajuato dijo «En Europa no eran capaces de concebir cómo chingados se le ocurre pintar a alguien una casa de morado»

Cañibe continuó mostrando diversas fotografías de cómo el color y los elementos «vintage» hacen parte de una cultura mexicana, la cual está orgullosa de mostrar sus raíces; actitud que se presenta actualmente como tendencia en varios países.

Indicó que en un principio su apuesta empresarial «comenzó tímidamente con la computadora y los pinches filtros del photoshop», y que algo que siempre lo ha entusiasmado del diseño es «la inmediatez que éste tiene para poder plasmar algo.Debemos explorar un posible territorio, donde uno va a probar su propio estilo»

 Creo que no alcanzamos a darnos cuenta del gran papel que juega el color en nuestras vidas, y de cómo éste, inconsciente o conscientemente, afecta nuestro cerebro. Los colores tienen la facultad de, valga la redundancia, darle color a nuestras emociones y percepciones.

No importa cuál sea el escenario, debemos intentar colorearlo, con nuestro propio estilo, sin cohibirnos por ningún tipo de raya o límite. Ojalá todos tuviéramos rasgos de una persona sinestésica, para, por ejemplo, percibir y saborear colores al escuchar música y/o cualquier tipo de sonido.

Le damos las gracias a todos los patrocinadores y colaboradores que hicieron posible esta versión del capítulo de CreativeMornings/Bogotá, a LCI Bogotá por su incondicional apoyo, y a sus estudiantes de gastronomía por tan delicioso desayuno; a Casa Labloom por abrirnos las puertas de sus instalaciones para el evento, y a SocialColectivo y su equipo de colaboradores quienes siempre están pendientes de que nada falle.

Los esperamos para la charla del siguiente mes y deseamos que la comunidad de CreativeMornings/Bogotá continúe creciendo y participando activamente en todos nuestros eventos.

Juan Manuel Rodríguez B.

Jma.rodríguez@gmail.com

Fotos por Beto Durán